Tantas veces cuando hay sufrimiento dudamos de nuestra fe. Si Dios es "bueno", ¿porqué habrá hecho o permitido esto? Si fue el Diablo, ¿porqué Dios no lo detuvo? ¿Debo reaccionar con
arrepentimiento, con
gurerra espiritual, o "proclamando" la voluntad de Dios donde Él no pudo lograrla Él mismo?
En el libro de Daniel tenemos la historia de Ananías, Azarías y Misael quienes escogieron actuar de acuerdo a sus
principios y no de acuerdo a la
presión. Fueron condenados a la muerte. Ante esto,
Dios tenía al menos tres opciones.
- Salvarlos del Horno. Podría haberlos rescatado o de alguna manera suavisar el corazón del rey y que tuviera misericordia. Ellos mismos lo dicen en el versículo 3:17: "...el Dios al quien servimos puede librarnos del horno y de las manos de su Majestad..."
- Dejarlos Morir. Otra vez, de palabaras de ellos mismos en el verso 18: "...pero aún si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses...". Dios no está obligado a salvarnos de toda tribulación... ¿cuántos mártires ha habido en la historia, incluyendo a Su Hijo?
- Estar Allí con Ellos. Dios los permitió entrar en el fuego, pasar por el sufrimiento, pero los acompañó. Emmanuel, Dios con nosotros, siempre nos acompaña. En palabras del rey malvado: "Allí en el fuego veo a cuatro hombres, sin ataduras y sin daÑo alguno, ¡y el cuarto tiene la apariencia de un dios!"
Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. -- Isa 41:10